Buscanos En Facebook

El alfabeto secreto de Los Templarios

Según algunos historiadores, cuando los templarios más allá de su función primordial de proporcionar las rutas a Tierra Santa se convirtieron en acreedores de los príncipes de Francia, la codificación era algo crucial.
De hecho, las cartas de crédito en circulación en casi 10.000 encomiendas tenían que ser encriptada. Así nació el código de los templarios.
El alfabeto fue creado partiendo de la cruz que portaban los templarios. Aquí está un diagrama:
Por tanto, cada símbolo es una pieza de la Cruz de la Orden del Temple.
Observaciones: 
Este alfabeto no contiene la letra J. Esta letra se añadió más tarde como la cursiva I. Por lo tanto, la I y J son la misma letra :

El alfabeto fue creado partiendo de la cruz que portaban los templarios colgada de una cinta. Esta cruz es la Cruz de ocho beatitudes (Cruz de ocho puntas). Llama la atención la presencia de W que no existía en el alfabeto latino, otro motivo para cuestionar la autenticidad del alfabeto, siendo tachado de creación anglosajona y posterior a la Orden, pero en uno de los manuscritos del siglo XII, de la Biblioteca Nacional de París está presente esta W. No obstante parece ser que existen documentos del siglo XII que lo utilizan y que la w puede tratarse de una especie de contraseña o símbolo supletorio. Pero el motivo de la presencia de la W para los templarios se puede deber a 2 causas Confundir a un posible espía.- Mas probablemente: Ser una contraseña relacionada con los documentos comerciales redactados en este Alfabeto Templario Las letras de este alfabeto particular estaban representadas con arreglo a ángulos y puntos determinados por la cruz. La lectura de éste alfabeto se realizaba por medio de un medallón en forma de código secreto, que los caballeros elegidos llevaban colgado al cuello. Si se coloca la cruz de las ocho beatitudes dentro de un cuadrado, da lugar a diferentes formas, ángulos y puntos. Cada uno de ellos es representado por una letra. En éste alfabeto secreto, cada letra tenía un significado diferente, dependiendo de la posición que ocupaba. Inscrita la cruz en un polígono, forma un octógono, base de muchas capillas y ermitas templarias con plantas octogonales.

Ejemplo de cifrado 
Si queremos escribir la palabra LOS ULTIMOS TEMPLARIOS con el código, obtenemos el siguiente código una vez que encripta:
¿Quieres escribir tu nombre con el código templario? 
lo puedes hacer entrando al : Descodificador Online

Los templarios, novela original (1900)

Novela historica escrita por D. Juan de Dios de Mora un escritor que poco se conoce sobre su vida. Fue redactor del periódico demócrata La Discusión de Madrid, y algunos de sus artículos le valieron la persecución y la cárcel en el Saladero, donde enfermó gravemente. Recobró la libertad con la Revolución de 1868 y fue jefe político sucesivamente en varias provincias, entre ellas Ávila. Compuso numerosas novelas históricas de carácter folletinesco, pero documentadas: Florinda; o, la Caba (1852, 2 vols.); El caballero del silencio (1856), ambientada en el siglo XVI; Los Templarios (1856 y 1857, 2 vols., reimpreso en 1884), Pelayo o El restaurador de España (1853, con reimpresiones ulteriores), y prólogo de Emilio Castelar, traducida prontamente al portugués; Felipe V el Animoso, Mariana de Austria, El rey don Fruela (1858), etcétera. Disgustado de la política, se retiró de la misma al concluir el reinado de Amadeo I. Murió en la pobreza dejando inéditas dos novelas, La Expiación de la Misericordia y La voluntad y el destino, y otros escritos. Al parecer, Julián Zugasti confió a Juan de Dios Mora, quien ya había escrito la biografía de algún bandolero, la redacción de El bandolerismo: Estudio social y memorias históricas que corre con el nombre del primero. También compuso algunos folletos políticos, como La coalición anticonstitucional.
Todas las obras originales de Juan de Dios Mora se encuentran en dominio público. Esto es aplicable en todo el mundo debido a que falleció hace más de 100 años.

Los templarios, novela original (1900)


Otros Formatos disponibles

item image 
(~1090 pg)Read Online
(80.9 M)PDF
(1.0 M)EPUB
(~1090 pg)Kindle
(~1090 pg)Daisy
(1.4 M)Full Text
(42.8 M)Leer Online

La misteriosa Torre invertida de Sintra

El Palácio da Regaleira es el edificio principal y el nombre de lo que se conoce como la Quinta da Regaleira. Escondido enre los árboles, con una entrada que no se ve, el también llamado Palácio do Monteiro dos Milhões, por el apellido y apodo de su primer propietario, António Augusto Carvalho Monteiro, está clasificado como Patrimonio Mundial por la Unesco.

En pleno Centro Histórico de Sintra, Carvalho Monteiro, junto con el arquitecto italiano Luigi Manini, construyó un palacio, lujuriosos jardines, lagos, grutas y edificios más que enigmáticos, lugares que esconden significados relacionados con la alquimia, la masonería, los templarios y la rosacruz. Situado en la Estrada Nova da Rainha y muy cerca del Palácio de Seteais, la quinta está en una zona, donde el microclima de la sierra de Sintra contribuye, en gran medida, con sus nieblas constantes al aura de misterio de sus extraños jardines.
Y una de estas construcciones, destaca, por curiosa, mágica, iniciática, y porque hace referencia a uno de los libros más importantes de la historia de la literatura, La Divina Comedia de Dante.

Una galería subterránea con una escalera en espiral, sustentada por columnas esculpidas, desciende hasta el fondo de un pozo a través de nueve rellanos. Nueve rellanos circulares, separados por quince peldaños y que se piensa que pueden representar los nueve círculos del infierno, los del paraíso o los del purgatorio. Al menos es lo que piensan famosos ocultistas como Albert Pike, René Guénon y Manly Palmer Hall, y tiene sentido, porque es en La Divina Comedia donde se encuentra por primera vez expuesta la Orden Rosacruz. En el fondo del pozo está, en mármol, una rosa de los vientos sobre una cruz templaria, el emblema heráldico de Carvalho Monteiro

Misteriosa esta torre si que es. Curiosa y la verdad es que da un poco de respeto. ¿Por qué motivo pensaría alguien en construir un edificio tan siniestro? Nos gustaría regresar a esa época y averiguarlo. Por ahora, solo sabemos que puede ser una especie de camino iniciático.

A esta Torre invertida se entra a través de una puerta de piedra que se abre gracias a un mecanismo oculto. Increíble, pero cierto. Y en lugar de subir hasta las nubes, cada quince escalones se baja un piso, hacia las entrañas de la tierra. La torre tiene 9 niveles, recordando los 9 círculos, los del infierno, los del paraíso y los del purgatorio, que tuvo que recorrer Dante para llegar hasta su amada Beatrice, en el clásico de La Divina Comedia.


La Torre invertida de Sintra, también es conocida como “Pozo iniciático” porque se sabe que era usado en rituales masónicos de iniciación. El pozo está comunicado por varias galerías o túneles con otros lugares de la quinta: la entrada “dos guardiôes” la entrada de los guardianes, el lago de la cascada y el pozo imperfecto. Estos túneles, están recubiertos con piedra importada de la costa marítima de la región de Peniche para sugerir un mundo sumergido. La simbología del lugar está relacionada con la creencia de que la tierra es el útero materno de donde proviene la vida, pero también la sepultura a donde volverá. Muchos ritos de iniciación aluden a aspectos del nacimiento y de la muerte ligados a la terra, o al renacimiento.

Realmente impresionante, misterioso y asombroso. Sin duda la Quinta dar Regaleiras es uno de los lugares que no te puedes perder si visitas Sintra, un lugar ideal para perderse durante unas horas y dejarte llevar por un mundo lleno de misterio y fantasía. Descubre los muchos rincones de sus jardines mágicos, sus caminos subterráneos misteriosos o los edificios y la arquitectura con exuberantes entornos y un simbolismo enigmático como la capilla del palacio, las torres y pozos y otras instalaciones que se pueden visitar. Los horarios de verano son de 10h a 20h y puedes solicitar un recorrido guiado.

Video Del Palácio da Regaleira y La Torre


Por: Viajetic.com

La música de los Templarios

En la Edad Media, la música tenía un acentuado carácter ritual. Las normas
dictadas por la tradición eran de obligado seguimiento por parte de los compositores,
quienes consideraban que su obra surgía gracias a la intervención directa de la
divinidad. Ellos sólo eran meros intermediarios de  la conciencia superior que los
inspiraba.  

Aunque apenas poseemos documentación fiable de la música con la que los
Templarios acompañaban sus ritos, sí contamos con datos que nos permitan realizar una
aproximación bastante fiable. Así por ejemplo sabemos que Bernardo de Claraval
escribió al respecto que: "El canto debe estar lleno de gravedad; que no sea ni mundano
ni demasiado rudo y pobre...; Que sea dulce, aunque sin liviandad; que, mientras agrada
al oído, conmueva al corazón; deberá aliviar la tristeza y calmar el espíritu irritado...". Y
en el apartado 15 de la primitiva regla templaria nos dice que: "... Ordenamos que tanto
los fuertes como los débiles, para evitar confusión y tumulto, en cuanto el salmo que es
llamado Venite, con el invitatorio y el himno hayan sido cantados, os sentéis y digáis
vuestras plegarias en silencio, suavemente y sin alzar la voz, para que el proclamador no
perturbe las plegarias de los otros hermanos". Y más adelante, en los apartados
dedicados al servicio religioso, hace alusión a los cantos que integran la misa, volviendo
a señalar que deben ser entonados con el debido acatamiento y respeto.

Durante los años en que los templarios desarrollaron su actividad, la música
conoció una auténtica revolución. Su artífice fue el benedictino Guido D´Arezzo (995-
1050) quien estableció definitivamente la notación  pautada y el nombre de las notas.
Sus aportaciones se encuentran recogidas en el Micrologus de disciplina artis musicae,
en este tratado D´Arezzo introduce la escritura sobre cuatro líneas que a finales del siglo
XII se convirtió en el pentagrama. Gracias al pentagrama fue posible conocer tanto la
duración, como la altura de cada sonido.

El espíritu comunal que se difundió por toda la cristiandad en forma de gremios,
corporaciones, fraternidades y órdenes, también influyó a la música. Así, a través de la
polifonía o grupo de diferentes líneas de canto que sonaban simultáneamente, los
artistas encontraron el vehículo ideal para expresar sus sentimientos. A la austeridad de
la melodía gregoriana, se añadieron los primitivos  cantos a dos voces denominados
organum, en los que el canto principal era acompañado, nota contra nota, por un tema
paralelo a distancia de quinta o de cuarta. La octava o distancia de ocho sonidos, era el
límite máximo entre las melodías. Inmersa en la octava musical se encontraban las siete
notas de la escala, que resumían perfectamente el ámbito del mundo conocido, del
universo y de la potencia divina. La octava se correspondía con el octógono, con el
círculo y con las ocho puntas de la estrella que representaba a la Orden.

En Tierra Santa, las masas de peregrinos cantaban emotivas melodías religiosas
en las que la importancia del texto era tan grande como la de los sonidos. Los jerarcas
templarios conocían bien todas estas circunstancias y saludaron con entusiasmo los
nuevos rumbos de la polifonía en los que la imitación cobraba especial relevancia. Los
diferentes temas se perseguían unos a otros produciendo un efecto fugado que se
relacionaba directamente con el de las arriesgadas perspectivas de los arcos ojivales y
con las enormes bóvedas preparadas para albergar a la masa de creyentes.

La belleza al servicio de la divinidad, la estrecha relación entre palabras y notas
musicales, la sobriedad y la profundidad del estilo, fueron sin duda algunas de las
características de la música que los Templarios interpretaron en sus cultos, todo ello sin
olvidar las canciones profanas, alegres y vigorosas, que entonaban con ánimo firme
mientras se dirigían a la protección de los Santos Lugares.

Distributed ByMy Blogger Themes|Designed ByBloggerMotion

Top