Templarios vs. Predator

Un grupo de fans de los 'gladiadores del espacio' acaba de difundir Predator: Dark Ages, una película de media hora de duración en la que un Depredador se ve las caras contra un grupo de Caballeros Templarios. El filme de media hora trata de un grupo de caballeros templarios asolados por la guerra que se ponen a prueba en contra de una extraña bestia que acecha a las tierras de Inglaterra.

PREDATOR: DARK AGES

Así fue la conjura contra la orden del Temple


La Orden del Temple, fundada en 1119 para proteger a los peregrinos que viajaban a Jerusalén tras la I Cruzada, había acumulado un enorme prestigio y poder. No obstante, a principios del siglo XIV los musulmanes habían expulsado a los cruzados de Tierra Santa, por lo que su principal misión –la defensa de los Santos Lugares– estaba en entredicho. El papado respondió proponiendo la unificación de las distintas órdenes militares, con el fin de recobrar fuerzas y tratar de lanzar una nueva cruzada de reconquista. Pero ello no se produjo; los reinos cristianos estaban inmersos en problemas internos, mientras que los templarios rechazaron la unidad por miedo a desnaturalizarse, lo que les indispuso para llevar a cabo su compromiso con Roma de dar apoyo a la reconquista de Tierra Santa.

El verdadero problema radicaba en que el Temple se había convertido en un Estado autónomo dentro de los reinos cristianos. Tenían importantes tesoros, fruto de las numerosas donaciones que recibían, no pagaban impuestos, ostentaban importantes cargos en las cortes y, además, sólo obedecían al papa. Su poder era especialmente importante en Francia, reino del que procedía la mayor parte de sus caballeros y en donde atesoraban más riquezas. Por ello se habían convertido en un serio obstáculo para los planes de fortalecimiento del poder del rey de Francia, Felipe IV. La corona francesa estaba muy endeudada desde hacía más de cincuenta años con la Orden, pues ésta le había prestado la enorme cantidad que se tuvo que pagar para rescatar a Luis IX, cuando cayó preso a raíz del fracaso de la VII Cruzada, y el mismo Felipe IV había vuelto a pedirles dinero para sufragar su política expansiva. Sin duda, si los templarios desaparecían, la deuda quedaría extinguida y el poder del monarca reforzado.

Por todo ello el rey de Francia emprendió la misión de preparar toda una conspiración para acabar con el Temple, acusándolo del peor delito: la herejía. Contando con la ayuda traicionera de antiguos miembros de la Orden militar templaria, el monarca francés elaboró una serie de inventadas prácticas heréticas que habría ejecutado el Temple, con el fin de desprestigiarlo ante toda la cristiandad y lograr, de paso, la imprescindible colaboración del papa Clemente V, pues sólo él tenía jurisdicción total sobre los caballeros de la cruz.

La lista de presuntas herejías y aberraciones se basaba tanto en abiertas mentiras, como en deformaciones de los rituales internos de la Orden. El resultado es que se los acusó de renegar de Cristo, de escupir sobre la cruz, de sodomía, de adorar a un ídolo, de nigromantes y de toda suerte de costumbres repulsivas destinadas a impresionar a la población. Se había orquestado toda una campaña difamatoria con el único fin de justificar su destrucción.

Mientras tanto, en junio de 1306, el Temple, ajeno a toda la conspiración que se tramaba, rechazó la petición papal de unificación de las órdenes militares, con lo que sus relaciones entraron en crisis. Un año después, el 12 de octubre de 1307, el rey de Francia, tras elaborar cuidadosamente todo el pliego de cargos falsos, procedió a detener en todo el país y en un mismo día a 141 templarios y a confiscar todos sus bienes. Inmediatamente, fueron sometidos a un proceso inquisitorial, lo que supuso que sufriesen torturas o fuesen amenazados con ellas con el objetivo de que confesasen los crímenes de los que se les acusaba.

Obviamente, muchos admitieron los cargos en su contra por terror, comenzando por el mismo gran maestre Jacques de Molay. La Orden en el país galo estaba herida de muerte.


Un pontífice coaccionado

Sin embargo, y aunque enemistado con el Temple y presionado por Felipe IV, el papa Clemente V se sintió desautorizado en su poder, pues sólo él podía actuar contra los templarios. Por esta razón constituyó una comisión investigadora mientras ordenaba en todos los reinos cristianos la detención de los miembros de la Orden, aunque prohibía las torturas.

El hecho de que varios reinos, como Aragón e Inglaterra, no acatasen de inmediato y con celo el mandato prueba que pocos creían veraces las acusaciones del monarca francés.

Cuando llegó la delegación del papa a Francia, todos los encausados se retractaron de sus confesiones alegando que habían sido obtenidas bajo tortura, por lo que Clemente V en persona decidió asumir la investigación. Enojado, el rey de Francia contraatacó reiterando las acusaciones con falsos testigos, pero el Papa insistió en dirigir el proceso de los principales acusados, absolviéndolos finalmente.

Felipe IV no estaba dispuesto a soltar la presa y en Francia obligó a la Iglesia a seguir con el proceso. Para ello, acusaron a los templarios que se habían retractado y a los que habían hablado en su defensa de herejes reincidentes, lo que suponía morir en la hoguera.

Condenados a disolverse

En octubre de 1311 comenzó el concilio que debía decidir la suerte del Temple. En él no se pudieron probar las acusaciones contra la Orden, pero las presiones del rey fueron tan fuertes que Clemente V, aunque no la condenase, se vio obligado a disolverla. Los bienes del Temple fueron traspasados a la Orden del Hospital o, en el caso de España, a otras nuevas órdenes que se fundaron. Los templarios que se sometieron pudieron seguir viviendo con normalidad, pero los que habían confesado al principio fueron condenados.

El rey quería erradicar todo rastro de la Orden y para ello debía eliminar a sus líderes, comenzando por el gran maestre, Jacques de Molay, y tres comendadores más que estaban encarcelados en París. En marzo de 1314 se les comunicó su condena a cadena perpetua. En un arranque de dignidad, proclamaron a gritos su inocencia y la falsedad de las acusaciones. Ante tal muestra de rebeldía, los cardenales traspasaron el dictado de la sentencia al Papa, pero Felipe IV se adelantó y envió a la hoguera a Molay y a otros 36 destacados templarios. La conjura criminal había triunfado: el rey de Francia consolidó su poder, vio extinguida su enorme deuda y se hizo dueño de buena parte de las riquezas del Temple.

El final tan dramático de los templarios, así como la suerte de acusaciones que se vertieron sobre ellos, ha dado pie a que la leyenda haya permanecido hasta nuestros días, llegando a aparecer varios grupos de carácter esotérico que se proclaman herederos de su legado.

Los Verdaderos Piratas Del Caribe

Mucho antes de que Johnny Depp y Disney llevaran su versión a la pantalla, decenas de piratas ejercí­an su brutal oficio en las aguas del Caribe. Entre los infames piratas de los siglos XVI y XVII, son famosos el capitán Henry Morgan, Barbanegra, el capitán William Kidd, Ann Bonny y Jean Laffitte. Sus tripulaciones acechaban los barcos mercantes de diversas naciones para asaltarlos con gran violencia. Las verdaderas historias de quiénes eran estos piratas, cómo operaban, además de los éxitos y fracasos de esta oscura y peligrosa profesión, van más allá de la leyenda popular. Este documental explora toda una serie de historias espectaculares, separando los hechos reales de los detalles románticos, que han sido idealizados tanto en los libros como en el cine.

Ver Documental Los Verdaderos Piratas Del Caribe Parte 1


Ver Documental Los Verdaderos Piratas Del Caribe Parte 2


Descubierta una iglesia medieval y un sello del papa Alejandro III en Italia


Los investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han hallado una iglesia medieval y un sello de plomo del papa Alejandro III (siglo XII) perfectamente conservado en el yacimiento arqueológico de Tusculum (Lacio, Italia).

En palabras de la directora del Proyecto Tusculum, Leonor Peña Chocarro, “los resultados obtenidos permiten afirmar que el primer circuito de murallas es de época republicana y que, en los siglos centrales de la Edad Media, se recuperó el trazado y parte de los materiales constructivos para levantar un nuevo lienzo dotado de torreones defensivos”.

En el sello se distinguen los rostros de San Pablo y San Pedro en una de las caras, y el nombre del Papa en la otra. “Se trata de un elemento excepcional, de gran importancia histórica, que confirma la presencia del Papa con su curia en el palacio de los condes de Tusculum, situado en la Rocca, durante largos periodos de tiempo. De hecho, encaja perfectamente con el cuadro histórico que hemos podido reconstruir gracias a las fuentes del periodo”, destaca la investigadora de la Escuela Española de Historia y Arqueología del CSIC en Roma, Valeria Beolchini.

Por otro lado, los expertos han detectado la presencia de materiales cerámicos del siglo X a. C. que atestiguan el paso de comunidades humanas en el territorio de la acrópolis ya en la Edad del Hierro. “Esto nos permite, por primera vez, explorar la existencia de un posible poblamiento de la zona durante el primer milenio a.C.”, señalan desde el CSIC.

Por su parte, la iglesia medieval encontrada habría contado con grandes dimensiones (con una planta de 29 por 20 metros). Además, amontona materiales constructivos y parte del perímetro de un edificio romano de carácter público, “de una gran riqueza decorativa”. En la esquina suroeste del edificio se ha podido documentar un espacio dedicado a la cripta, utilizada como osario donde se han hallado numerosos cráneos, fémures y tibias. En la esquina noroeste, la situación es distinta: ha sido hallado el muro medieval que cerraba la iglesia por el norte cortando dos fases más antiguas de época romana.

“La importancia del gran edificio romano y de parte de su reaprovechamiento como iglesia en época medieval obliga a concentrar nuestros esfuerzos en la zona en los próximos años”, concluye Peña.

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