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Ermita de San Bartolomé de Ucero

Construida a mediados del siglo XII, esta ermita se encuentra en lo que los templarios consideraban uno de los centros mágicos de la Península Ibérica. Ubicado en el Parque Natural del Cañón del Río Lobos (Soria), el templo se encuentra a la misma distancia de los límites este y oeste peninsulares. Además, la línea de unión de este santuario con las ubicaciones de otras iglesias templarias de la península forma una cruz de malta, el símbolo de la orden. Por ello, hay quien piensa que este enclave era el escogido por estos caballeros para realizar sus ritos esotéricos iniciáticos. La decoración del templo, con referencias a la alquimia, parece apoyar esta teoría.
De su vinculación a la Orden de los Caballeros del Temple no cabe duda. La especulación se genera únicamente en torno a sus antecedentes. En una bula de 1170, el papa Alejandro III hace referencia al convento templario de San Juan de Otero, perteneciente a la diócesis de Osma. Puede que estuviera localizado en el mismo lugar que San Bartolomé y fuese reemplazado por la construcción protogótica que ha perdurado, pero también hay quien apunta la posibilidad de que estuviera situado en el otero donde se asienta el castillo, y que se edificara a la par que éste a mediados del siglo XII. Las ruinas de la pequeña iglesia que subsisten podrían ser, en tal caso, las del primitivo santuario templario.
Rosetón
La iglesia tiene planta de cruz latina, disposición que se acusa ostensiblemente al exterior. Llama la atención la escasa altura del transepto en relación con la de la nave. La cumbre de la bóveda de aquél queda por debajo de la línea de imposta de la bóveda de cañón apuntado de la nave, de tal manera que ambas bóvedas no se intersecan y no dan lugar al establecimiento de una cúpula o un cimborrio sobre el crucero.
Las pilastras de sección rectangular adosadas a los muros exteriores del ábside, así como las que flanquean la portada, y la misma puerta que luce seis arquivoltas muy apuntadas, ponen de manifiesto el momento de transición del románico al gótico en que se edificó esta iglesia.
Merecen ser resaltados los dos rosetones, uno en cada astial del transepto, cuyas celosías evocan influencias musulmanas en la forma del entrelazado que compone una estrella lobulada de cinco puntas. Poseen tres arquivoltas de las que sólo la externa está decorada.

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